BÁCULO Y GUÍA PARA MANEJARSE DECENTEMENTE POR LA MITOLOGÍA PENAL CONTEMPORÁNEA

jueves, 25 de enero de 2007

vuelve el hombre

Se publica hoy el auto por el que el Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional acuerda mantener la situación de prisión provisional comunicada y sin fianza de José Ignacio De Juana Chaos.

Vale, de acuerdo, fenomenal, pero ¿de qué se discutía?, ¿a qué se ha dado solución?, ¿qué alternativas había?, ¿por qué hemos llegado hasta aquí? Telegráficamente, pero tratando de ser lo más claro y preciso posible, voy a radiografiar la historia de este interesantísimo drama judicial.

1.- El terrorista José Ignacio De Juana fue condenado en su momento, a través de diversos procedimientos y como consecuencia de múltiples delitos -entre ellos veinticinco asesinatos- a una pena de más de tres mil años de cárcel.

2.- El 9 de febrero de 2005 (unos dieciocho años después de haber ingresado en prisión), y debido al especial régimen de cómputo, cumplimiento y redención de penas existente en el Código Penal y en la legislación penitenciaria obligatoriamente aplicable al caso, De Juana Chaos debía obtener la libertad.

3.- Poco antes de la llegada de esa fecha, el Ministerio Fiscal decidió acusar al terrorista por dos nuevos delitos, cometidos el 1 y el 30 de diciembre de 2004, y consistentes -alternativamente- bien en sendos delitos de amenazas terroristas, bien en sendos delitos de coacciones graves. Los hechos de los que traía causa la denuncia del fiscal consistían en dos cartas remitidas por De Juana al diario Gara en las que se contenían, además de diversas reflexiones políticas, concretas referencias a personas e instituciones del Estado responsables -según su criterio- de la actual situación política del País Vasco y personal de los miembros de ETA.

4.- El 8 de noviembre de 2006, la Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional condenó a De Juana Chaos, como autor penalmente responsable de un delito de amenazas terroristas, a la pena de 12 años y 7 meses de prisión. Frente a esa Sentencia, los abogados de De Juana presentaron recurso ante el Tribunal Supremo (recurso todavía no resuelto), y dejaron por lo tanto en el aire la definitiva condena de su defendido.

5.- Desde el 9 de febrero de 2005 -momento en que se cumplía la condena de más de tres mil años de cárcel a la que hemos hecho referencia-, como consecuencia del nuevo proceso abierto por amenazas y coacciones, y con el objeto de evitar un riesgo racional de fuga, De Juana pasó a situación de prisión provisional, ingresando en un centro penitenciario y aguardando al momento en que recaiga Sentencia irrecurrible sobre el asunto para proceder a su encarcelamiento definitivo o su puesta en libertad.

6.- El día 14 de diciembre de 2006 y ante el deterioro que presentaba De Juana Chaos como consecuencia de la huelga de hambre que había iniciado como respuesta a lo que él consideraba ilegítima privación de libertad, la Audiencia Nacional, con objeto de preservar su vida y su salud, dictó Resolución admitiendo "la administración de nutrición enteral por sonda nasogástrica".

7.- El 17 de enero de 2007 se practicó un nuevo reconocimiento al terrorista, al que, debido a su mejoría, se había retirado la sonda días atrás, concluyéndose, entre otras cosas, que su situación clínica era aceptablemente buena (dentro de su situación) y “que no parece existir en el momento actual un riesgo inmediato para su vida; que de mantener la conducta de ayuno con ingesta exclusiva de agua, la evolución esperada es el fallecimiento en un periodo cuya duración no podemos determinar, aunque es probable que sea superior a las dos-tres semanas; que si se desea garantizar la vida del informado será preciso reiniciar la alimentación cuando se produzca un deterioro de sus constantes; que el paciente se encuentra debidamente controlado y atendido desde el punto de vista médico, y que dada su situación ha de permanecer ingresado en Centro Hospitalario”.

8.- El 24 de enero de 2007 -ayer- la Fiscalía de la Audiencia Nacional solicitó que la prisión provisional de De Juana se modificara y se verificara de manera atenuada en el domicilio del procesado, con el establecimiento de la vigilancia exterior que se considerara precisa (posibilidad contemplada en el artículo 508 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal). Según el Ministerio Público “la continuación de la medida de prisión provisional y el consiguiente internamiento en un centro penitenciario entraña, a tenor de los informes médicos, un grave peligro para la salud del interno”. También añadía la Fiscalía que “De Juana no está en fase de cumplimiento de condena” -por no ser firme todavía la sentencia-, por lo que “la única razón que justificaría su permanencia en un centro penitenciario sería la existencia de un riesgo de fuga y sustracción al proceso penal”, riesgo que, a modo de ver de la Fiscalía, quedaba neutralizado por la propia situación médica del procesado y por la medida de prisión atenuada propuesta.

9.- Hoy, 25 de enero de 2007, se ha publicado el auto por el que el Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional acuerda mantener la situación de prisión provisional comunicada y sin fianza de José Ignacio De Juana Chaos, en la que, además, y atendiendo a los distintos informes médicos obrantes en la causa -donde se deduce que, de no proceder a la alimentación forzosa del procesado (enteral por sonda nasogástrica), existe un grave peligro para su vida,- “se acuerda que debe procederse de nuevo a tal alimentación forzosa, en la forma que determine los médicos que lo tratan”.

¿Fin o principio?

miércoles, 24 de enero de 2007

la teoría de la relatividad

Los sistemas de control social no son estáticos ni inmutables. Al menos, no deberían serlo los que persiguieran unos estándares mínimos de estabilidad y eficiencia. Estos sistemas -los dinámicos- evolucionan y se revisan periódicamente, y mutan a través de la formación intelectual y el diálogo entre los individuos que forman el sustrato sobre el que actúan. Su progreso, sin perder de vista el fin que los fundamenta, interacciona con la sensibilidad moral, ética y política de cada momento.

Pero, de la misma forma y por las mismas razones, no puede entenderse un sistema de control desligado de la sociedad sobre la que se desarrolla ni ajeno a las peculiaridades de los sujetos sobre los que se precipita. Si el sustrato es heterogéneo, o cambia de rumbo, o se desmotiva, y sin embargo el sistema permanece inalterable, su eficacia puntual desaparece, y sus fundamentos -válidos en otro entorno, en otras circunstancias y sobre otros sujetos- pierden legitimación. Y en eses momento aparece el descontrol, la desmotivación y la anarquía.

El pasado fin de semana, Alcorcón vivió, a través de una muestra microscópica, una de las consecuencias elementales de todo lo que estamos hablando. Los periódicos han dado buena cuenta de ello, y los especialistas, desde una u otra perspectiva, desenfocados o no, también. En clase hemos debatido un poco y algún alumno, como Alba Bódalo, se ha atrevido a esbozar su propio punto de vista: "Bandas de Latin Kings -dice-, hay en Alcorcón, como hay en Móstoles, Pinto, Fuenlabrada, o el centro de Madrid; y aunque una pelea de la magnitud de Alcorcón no sea muy frecuente, altercados con estos grupos hay casi a diario. Creo que el hecho de que un movimiento cultural se autodenomine nación y tenga como máxima dominar los territorios en los que se establece, supone un problema real para el Estado de Derecho sobre el que actúa y para los intereses del Estado de Derecho en los que se desarrolla".

jueves, 18 de enero de 2007

cerebros violentos

Muchos de mis alumnos han leído ya en clase un pequeño artículo del psiquiatra Adolf Tobeña que, resumiendo éste, planteaba los nuevos retos y perspectivas a los que se enfrentan los modernos estudios sobre neurobiología de la violencia.

A partir de los presupuestos planteados en ese artículo, María Rojas Tejero ha buscado en la red más información y ha sacado algunas conclusiones al respecto.

"El catedrático de Psicología Médica y Psiquiatría Adolf Tobeña, en su articulo neurobiología de la violencia, mantiene la tesis de que la base de la agresividad en los seres humanos es básicamente biológica y que no hay mediación alguna de la reflexión en su puesta en marcha. Así pues concluye “que es materia de la psiquiatría y la neurofarmacología corregir perfiles violentos que son disruptivos tanto para la convivencia como para el propio individuo”.
Por mi parte he de decir que creo que la agresividad es un rasgo biológico del ser humano y constituye una herramienta al servicio de la supervivencia de la especie, que sin esta característica no hubiera podido evolucionar ni perpetuarse como tal.
La violencia está tan presente que se percibe como un componente ineludible de la condición humana, un hecho ineluctable ante el cual se debe reaccionar. Pero, ¿es realmente una condición del ser humano? Sigmund Freud y Carl Jung ya hablaban de la sombra o del lado oscuro del ser humano. "Lo único que nos diferencia de los simios es la evolución cerebral que nos ha llevado a la capacidad de socializar y, en definitiva, a la cultura en general, se acepta que toda conducta violenta debe considerarse como un suceso bío-psico-sociocultural, con una u otra proporción en la mezcla de estos ingredientes. La ciencia actual está en condiciones de detectar y de identificar los rincones cerebrales donde se esconde nuestra agresividad, así como las reacciones neuroquímicas que se establecen en nuestro organismo ante situaciones de violencia, miedo, peligro, etc.
Pero, ¿cuáles son los resortes fisiológicos que condicionan nuestra conducta? ¿Qué mecanismos neuronales determinan el grado de agresividad de un individuo o el paso a un comportamiento violento?
Métodos como la estimulación eléctrica del cerebro (EEC) han servido para localizar los diversos centros encargados de modular el placer, el dolor o la agresividad. Así, por ejemplo, se ha comprobado que una corriente aplicada en una zona del sistema límbico puede desencadenar una reacción de furia, de afecto o incluso de hambre. También se utilizan drogas capaces de reducir la impulsividad y la agresividad, se investiga con la posibilidad de sustituciones hormonales e intervenciones quirúrgicas para controlar la violencia e incluso hay quien predice que está próximo el momento en el que un análisis de sangre o una exploración cerebral puedan servir para pronosticar el potencial violento de un individuo y establecer tratamientos preventivos. Concretamente, las bases neurobiológicas de la agresividad se hallan en la corteza prefrontal y en la amígdala del cerebro, considerada como la estructura dominante en la modulación de la violencia. La amígdala y el hipotálamo trabajan en estrecha armonía, y el comportamiento de ataque o agresión puede ser acelerado o retardado según sea la interacción entre estas dos estructuras. Del mismo modo, se ha comprobado en laboratorio que el estímulo eléctrico de la amígdala aumenta todos los tipos de comportamiento agresivo en los animales y hay signos que sugieren una reacción similar en seres humanos.
Por otra parte, estudios realizados en distintas regiones del córtex prefontal del cerebro, sobre áreas específicas de control de las emociones negativas, han puesto de manifiesto la interrelación entre el córtex frontal orbital, el córtex anterior cingular y la amígdala. Algunos científicos sostienen que la corteza prefrontal actúa como freno ante los impulsos agresivos y así parecen confirmarlo los experimentos realizados con gatos, que dejaron de atacar a los ratones al recibir un estímulo en esa área. Así queda establecido que, mientras el córtex frontal orbital desempeña una función decisiva en el freno de impulsividad, el córtex anterior cingular moviliza a otras regiones del cerebro en la respuesta frente al conflicto.
En humanos con conductas de agresión impulsiva se ha comprobado lo mismo e incluso se han detectado niveles bajos de serotonína en el líquido espinal cerebral de individuos que se suicidaron de una manera violenta. Aunque estos resultados presentan una correlación interesante, aún no se comprende bien la relación causa efecto, pues cabe también la posibilidad de que el propio comportamiento agresivo induzca niveles bajos de serotonina y no a la inversa. Aunque es conocida la relación entre testosterona y agresión, y ello condiciona, en parte, que los individuos masculinos sean físicamente más agresivos que las mujeres, aún quedan puntos a aclarar de su funcionamiento.
En animales, la reducción de la testosterona elimina su estatus social de dominio, que se recupera con el restablecimiento, por inyección, de la hormona. Sin embargo, esta reacción sólo se produce en individuos que ya tuvieran una posición previa dominante, es decir, la administración de testosterona a individuos con menos estatus no los coloca en una jerarquía superior. En cuanto a otra hormona implicada en la modulación de la agresividad, la vasopresina, experimentos recientes con ratones de monte parecen abrir un campo de esperanza para los tratamientos de conductas violentas, desviaciones sexuales y hasta autismos. El experimento consistió en realizar una modificación genética en los receptores de esta hormona con lo que se consiguió transformar la conducta de los ratones, considerados polígamos y solitarios, logrando que se convirtieran en monógamos y con un marcado instinto de protección de sus crías.
Otras sustancias, como el cortisol , están siendo investigadas por su relación con las conductas agresivas, y se ha comprobado que los niveles salivares bajos de cortisol pueden encontrarse inversamente relacionados con una conducta agresiva. Así, en situaciones de miedo o de alto estrés aumentan las tasas de cortisol en el organismo y su bajo nivel indicaría ausencia de miedo, lo que incrementaría la posibilidad de una respuesta agresiva en una situación de castigo.
Los seres humanos somos agresivos por naturaleza, fruto de nuestro pasado antropoide, pero pacíficos por cultura. Tenemos la capacidad de filtrar ese instinto agresivo y convertirlo en un comportamiento social gracias a la cultura. La agresividad en sí no es mala; lo que es patológico es la forma en la que se canaliza la agresividad. Hay que diferenciar entre agresividad y violencia. La primera es el instinto natural de defendernos y actuar de forma violenta en pro de la supervivencia, hombres y mujeres por igual. La segunda es una configuración perversa de la agresividad, un subtipo de agresión física extrema entre seres humanos y no existe en ninguna otra especie animal. Por ello, la violencia es siempre patológica y genera una disfunción social. La propia indefinición de la violencia supone un grave problema para su total comprensión. Los términos violencia y agresividad son complejos y se utilizan indistintamente .
Ahora bien ¿cuales son las consecuencias que de todo ello se derivan? Desde un punto de vista psicobiológico, la violencia recidivante podría tener un tratamiento farmacológico. Para el control químico de la conducta violenta se aconsejaría el uso de una serie de compuestos que actúan sobre la agresividad. Este arsenal terapéutico estaría indicado ante un caso de violencia recidivante en el que, tras un análisis psiquiátrico, se diagnosticara un trastorno mental. No se pueden emplear, por ejemplo, en aquellas personas que cometen actos de violencia sin motivo; son personas que se están saliendo del proceso de sociabilización. Ante esto es necesario educación, psicoterapia, etc.
En segundo lugar, desde un punto de vista del derecho penal, si se piensa que la agresividad es una característica básica, es decir constitutiva del ser humano habríamos de considerar como un atavismo el concepto de culpabilidad, pues este fundamenta un reproche al autor por su conducta desviada, y las carencias psíquicas o corporales heredadas o por cualquier otra razón, no pueden ser reprochadas a quien impulsado o determinado por tales impositivos, comete un delito.
Por otra parte, el mejor conocimiento de las complejas secuencias bioquímicas que subyacen a los procesos de la vida ofrece la posibilidad de obtener una clase de agentes biológicos más virulentos, diseñados para atacar secuencias bioquímicas predeterminadas y producir efectos específicos. La reducción del miedo y del dolor, y el aumento de la agresividad, la hostilidad, la capacidad física y la atención, podrían mejorar notablemente el desempeño, por ejemplo, de los soldados, pero también podrían incrementar significativamente la frecuencia de las violaciones del derecho humanitario; el hecho de potenciar la agresividad y la hostilidad de una persona en situaciones de conflicto, difícilmente puede favorecer las actitudes de moderación y el respeto de las prohibiciones jurídicas en relación con la violencia.
Los biólogos, médicos y juristas deberán dar casi por sentado que, a menos que adopten medidas activas para prevenirlo, la biología será la próxima tecnología militar de mayor importancia, y la neurociencia, y consecuentemente, gran parte del resto de la biología moderna, serán altamente vulnerables al uso o al abuso en formas jamás deseadas, pero claramente previsibles. No conocemos ninguna tecnología importante con utilidad militar que no haya sido vigorosamente explotada con fines hostiles, y no hay razón alguna para pensar que no se aprovechará también la revolución en la biología para fines militares. Es cierto que anticipar esa posibilidad y afrontarla con eficacia son dos cosas muy diferentes".

estambul, pág. 17


¿Por qué aquí?, ¿por qué ahora?

Si les sugiere algo este doble interrogante, pueden escribirlo y entregármelo en clase. No hagan comentarios a las entradas. Quizá me equivoqué al habilitar esa posibilidad.

miércoles, 17 de enero de 2007

todos a la cárcel


El 4 de septiembre del año pasado, la Audiencia Provincial de Sevilla dictó la famosa "Sentencia de Farruquito", en la que condenaba al bailaor por el atropello mortal de un peatón, y por la que se revocaba la Sentencia de primera instancia que, en su momento, recayó sobre los mismos hechos.

Farruquito ingresó ayer en prisión. El Tribunal que lo juzgó desestimó la posible sustitución de la pena privativa de libertad impuesta por otra de trabajos en beneficio de la comunidad y, por lo tanto, ya no quedaba alternativa alguna.

Quien quiera verle tendrá que viajar ahora hasta el CP Sevilla II. Y quien quiera leer el texto completo de la Sentencia de la Audiencia, tendrá que visitar la página Web de la asignatura: no he podido encontrar ningún enlace que la contenga y que pueda incluir aquí.