
Dice mi médico que tengo que escribir menos y dejar que los alumnos escriban más. La última Sentencia impuesta al etarra De Juana Chaos puede ser una buena excusa. Los catedráticos García Rivas y Queralt ya han roto el hielo, y uno de mis alumnos -Antonio Carrera Monsalve- también. Veamos:
Este nuevo Estado no solo no va a reprimir sino que defenderá y promoverá la existencia de una pluralidad de opiniones políticas en el seno de la sociedad, las cuales serán esenciales para una correcta formación de la opinión pública y el mantenimiento de un auténtico Estado democrático. No obstante no debemos olvidar que en todo caso el ejercicio de dicho derecho se ve limitado por el respeto a la Ley y a la propia Constitución.
Dicho criminal aún debiendo haber sido liberado de prisión el 25 de Octubre de 2004, permanece encarcelado debido a la imputación de nuevos hechos de los que se le hace responsable. Así en una reciente sentencia de la Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Primera, es juzgado por la publicación de dos artículos en el Diario “Gara” titulados “El Escudo” y “Gallizo” de los cuales si bien no reconoce su autoría tampoco la desmiente.
En los artículos anteriormente citados el autor en un mal uso de su libertad de expresión, hace referencias a funcionarios penitenciarios, a parlamentarios y a jueces, realizando imputaciones calumniosas, asimismo es percibido por el tribunal el ensalzamiento del terrorismo y la existencia de amenazas de tipo terrorista en dicho artículo.
Si bien no cabe duda alguna que dicho criminal enarbola en ambos artículos a la banda terrorista e incurre en delito de calumnia, es más discutible si es posible la imputabilidad al misma del delito de amenaza terrorista tipificado en el artículo 572 CP.
La ciudadanía, desde la paz y tranquilidad de sus hogares observa el acontecer del mundo que le rodea a través de su televisión o de su periódico, ante la visión de tan ruines sujetos no puede más que increpar a los poderes públicos por una mayor represión de tales atroces delincuentes, con la seguridad de que tales imputaciones en ningún caso podrían recaer en una digna y honorable persona como ella.
En el momento en el que se permite a los poderes públicos un uso arbitrario de su poder, relegando principios tan esenciales de nuestro derecho penal como es el que no se puede juzgar a la persona sino el hecho antijurídico cometido, en ese momento, en el que giramos la mirada en pro de un mundo más seguro, no estamos haciendo más que convertir dicho mundo en un lugar del todo inseguro, en el que pronto no importará el hecho cometido sino en la medida en la que seamos considerados un enemigo para la sociedad en la que vivimos, y sin lugar a dudas, un enemigo para aquellos que enarbolan el poder.
Nadie duda de la imperiosa necesidad de erradicar las injusticias cometidas por aquellos que dicen buscar la libertad para su pueblo tomando como “enemigo de guerra” a todo aquel que no se somete a su voluntad, que olvidan que el pueblo lo somos todos, y que la forma de ser oídos no esta en acallar el resto de las voces sino en hablar con la voz de la razón, en la búsqueda de un entendimiento por todos y para todos.
Así en un mundo que corre hacia la unión, que busca una voz común, en el que los derechos no dependan de la tierra que uno pise, debe partir del respeto de toda persona, pueblo y cultura, que será uno de los pilares fundamentales que sostengan ese mundo en el que toda opinión pueda ser oída, en el que la libertad y seguridad de su población sean fines alcanzables, en el que todos podamos vivir en paz y armonía.
Si bien no puedo saber el camino que nos llevará al mismo, si podemos estar seguros de que dicho camino no será abierto a base de bombas y de la sangre de inocentes".


